En público, tanto el Comité Olímpico Dominicano (COD) como la Jefatura de Misión dicen que el objetivo medallístico en París es emular la histórica cosecha de cinco medallas que hace tres años se consiguieron en Tokio.
En privado, técnicos de las 11 disciplinas que lleva el país a tierra gala son más pragmáticos y los más optimistas hablan de entre tres y cuatro metales.
Un análisis del sitio web de la revista deportiva Sports Illustrated cifra en dos el número de preseas que conseguirían los quisqueyanos en la cita olímpica que será inaugurada este viernes.
En privado, entendidos apuntan al púgil Cristian Pinales, de los 80 kilos, a la pesista Yudelina Mejía (+81 kilos) y el gimnasta Audrys Nin como serios candidatos al podio.
Desde que Félix Sánchez puso a sonar el himno nacional en Atenas 2004 y hasta Tokio 2020 el país siempre tuvo al menos un representante que se colgó un metal, un tramo donde se consiguieron 12 de las 13 medallas que ha conseguido el país en 15 visitas al certamen.
Solo desde el programa Creando Sueños Olímpicos (CRESO), una iniciativa privada que opera con fondos de una docena de empresas, informan que invirtieron US$5,7 millones en el patrocinio de los atletas que tiene en su sombrilla, entre el fin de Tokio 2020 (que se disputaron en 2021) hasta llegar a París 2024.
Este programa, creado en 2009, garantiza que a los 107 atletas olímpicos y siete paralímpicos que patrocina no falte recursos para cubrir desde base de entrenamientos hasta asistir a competencias, incluyendo dietas y facilidades de estudios.
Pero José Luis Suero, enlace entre el COD y Miderec, apunta a que el 49% de los casi RD$3,800 millones que el Gobierno ha destinado al deporte los últimos dos presupuestos terminaron en el alto rendimiento entre pagos de dietas, hospedaje, alimentación, transporte local e internacional, seguro médico, utilería y uniformes.
Hace 60 años, para que Albert Torres de la Mota “El Gringo” inscribiera en Tokio ´64 la bandera dominicana por primera vez en unos Juegos Olímpicos hubo que colectar dinero hasta en las escuelas y para ir a Moscú ´80 el COD tuvo que vender bonos a 50 centavos en toda la geografía nacional.
Hasta la edición de Atlanta ´96 para el COD llevar la delegación dependía mayormente de las contribuciones privadas, cuyos aportes condicionaban el tamaño del grupo. Incluso para Seúl ´88 la comunidad surcoreana en el país terminó completando el presupuesto y salvó la participación.
La puesta en marcha en 1997 del Programa de Atletas de Alto Rendimiento (PARNI) comienza a cambiar el enfoque, junto con el otorgamiento en 1998 de la sede a Santo Domingo de los Juegos Panamericanos de 2003, un compromiso que obligó a las autoridades a destinar más recursos al deporte.
Una inversión que ha sido respondida con resultados de los atletas, cuyos antecesores demostraron hace más de medio siglo que el país tenía el potencial de subir a lo más alto del planeta.






