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Eduardo “Yayo” Sanz Lovatón: El tecnócrata silencioso que asoma en el PRM

POR ALBERTO QUEZADA/  ANALISIS POLITICO

Parte 2 de la serie “Aspirantes presidenciales del PRM”

En un partido donde el ruido mediático, las pugnas internas y el peso de los apellidos suelen marcar la pauta, Eduardo “Yayo” Sanz Lovatón ha optado por un camino distinto: el de la gestión sobria, la prudencia política y la construcción silenciosa de puentes con el poder económico y empresarial.
Desde la Dirección General de Aduanas, ha cultivado una imagen de modernizador eficiente y gestor transparente, proyectándose como uno de los rostros más técnicos —y menos conflictivos— del oficialismo. Un perfil que, cada vez más, suena como posible carta presidencial.


De heredero reformista a gestor de resultados

Hijo del fallecido líder reformista Mario Sanz Lovatón, “Yayo” creció rodeado de política y formación académica. Inició su militancia en el PRD y, como fundador del PRM, se ha caracterizado por un estilo pausado y técnico, alejado del populismo y del activismo estridente.

Su paso por la Dirección General de Aduanas ha dejado dos huellas clave:

  • Incremento sostenido de la recaudación aduanera, reconocido por organismos internacionales.

  • Impulso a la modernización, digitalización y transparencia de la institución, convirtiéndose en símbolo de eficiencia administrativa.

Su lema no es “cambio”, sino “modernización”.


Un perfil atípico en un partido político

En un PRM donde predominan las figuras de alto voltaje mediático, Sanz Lovatón encarna la “tercera vía”: la del gerente más que la del político tradicional. Su discurso evita la confrontación y prioriza el pragmatismo económico, la institucionalidad y el desarrollo sostenible.

Sin embargo, esa misma sobriedad puede jugarle en contra. No es un político de tarima ni de multitudes; y en un país donde la política se vive en los barrios, las iglesias y los estadios, la falta de conexión emocional con las bases podría ser un lastre.


Movimientos de precampaña no declarados

Aunque no ha oficializado aspiraciones, Yayo ha aumentado su presencia pública:

  • Visitas frecuentes a provincias.

  • Participación en foros económicos.

  • Contacto constante con empresarios y diplomáticos.

Su imagen no depende directamente de la popularidad del presidente Abinader, lo que le da margen propio dentro del oficialismo. En los círculos de poder se le ve como un “plan B” confiable: moderado, sin escándalos y bien valorado por los mercados.


Fortalezas y debilidades

Fortalezas

  • Imagen de funcionario eficiente y moderno.

  • Sólidas relaciones con empresarios, diplomáticos y organismos multilaterales.

  • Bajo nivel de rechazo en la opinión pública.

  • Representa estabilidad y continuidad sin excesos partidistas.

Debilidades

  • Escasa conexión con las bases populares y el activismo territorial.

  • Déficit de carisma y narrativa emocional.

  • Riesgo de ser etiquetado como “el candidato del poder económico”.

  • Percepción de tecnócrata distante de la realidad social.


El reto del tecnócrata en un país político

En República Dominicana, las campañas siguen siendo un ejercicio de cercanía y emociones. El candidato que no se mezcla con la gente, que no abraza en las calles o que no habla “en el idioma” del pueblo, difícilmente conquista las urnas.
Sanz Lovatón tendrá que demostrar que puede traducir su éxito técnico en conexión humana. Si quiere competir, deberá reforzar su discurso, tejer alianzas internas y salir del despacho para conquistar terreno político frente a rivales como David Collado o Carolina Mejía.


¿Figura de transición para el posabinarismo?

Con la salida constitucional de Abinader en el horizonte, el PRM podría buscar un candidato que garantice continuidad sin agitar las aguas. En ese escenario, Yayo encajaría como una figura de transición: mantener la estabilidad económica, fortalecer la relación con los mercados y evitar confrontaciones.

Pero para que esa opción prospere, tendrá que mutar de gestor a político integral, con propuestas, visión nacional y capacidad de movilizar emociones.


Conclusión: ¿candidato o solo buen gerente?

Eduardo “Yayo” Sanz Lovatón es uno de los nombres que el PRM debe mirar con atención. Representa sobriedad, eficacia y ausencia de escándalos. Sin embargo, su futuro presidencial dependerá de si logra sumar audacia política y narrativa emotiva a su hoja de gestión.

Si consigue unir eficiencia con cercanía, podría ser más que un tecnócrata de éxito: podría convertirse en el presidente que modernice la administración pública desde adentro.

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