El presidente del Instituto Duartiano, Wilson Gómez Ramírez, afirmó que en la República Dominicana existen más de 40 asentamientos de haitianos similares a los desmantelados recientemente en Friusa y Mata Mosquito, en el Este del país, y lamentó la “mirada indiferente de las autoridades” ante esta situación.
“Mucha gente cree que el problema se resolvió con la intervención en Friusa y Mata Mosquito, pero la realidad es que hay más de cuarenta asentamientos similares distribuidos en todo el territorio nacional donde se requiere acción inmediata, porque el país no puede seguir expuesto a ese riesgo”, declaró.
Gómez Ramírez ofreció estas declaraciones tras depositar una ofrenda floral en honor a María Trinidad Sánchez, al conmemorarse el 231 aniversario de su natalicio. La ceremonia se realizó en la plazoleta que lleva su nombre, ubicada en la calle Mercedes esquina 30 de Marzo, en la Zona Colonial.
Durante el acto, el presidente del Instituto Duartiano advirtió sobre el agravamiento de la crisis en Haití y su impacto en la seguridad dominicana. “La situación haitiana empeora cada día, y las bandas organizadas intentan cruzar la frontera con fines de negocios ilícitos”, aseguró.
También expresó preocupación por la falta de control migratorio en zonas fronterizas y semifronterizas, donde, según dijo, persisten muchos de estos asentamientos que deben ser intervenidos por las autoridades.
Homenaje a María Trinidad Sánchez
En el marco del acto conmemorativo, Gómez Ramírez resaltó el papel heroico de María Trinidad Sánchez en la historia dominicana, destacando que prefirió la muerte antes que traicionar a sus compañeros de lucha trinitaria.
“La figura de María Trinidad Sánchez representa firmeza, honestidad y entrega absoluta a la causa nacional. Fue una mujer de coraje extraordinario, activa desde la fundación de la sociedad secreta La Trinitaria en 1838 hasta la proclamación de la Independencia en 1844”, afirmó.
Recordó que la heroína, nacida el 16 de junio de 1794, confeccionó la primera bandera dominicana junto a Concepción Bona y fue víctima del primer crimen político en el país, el 27 de febrero de 1845.
La actividad fue encabezada por miembros de la directiva del Instituto Duartiano, quienes reafirmaron su compromiso de mantener vivo el legado de los padres fundadores de la nación.






