Santo Domingo, R.D. — Lo que prometía ser una noche de celebración terminó en luto nacional. La trágica explosión en la discoteca Jet Set, ocurrida la noche del 8 de abril de 2025, dejó un saldo devastador: más de 2225 muertos, decenas de heridos y una nación consternada.
Entre las víctimas mortales se encontraba Natalia Guerrero Azcona, empleada destacada del Banco Central de la República Dominicana. Natalia asistía al evento junto a un grupo de amistades para disfrutar de la presentación del icónico merenguero Rubby Pérez, sin imaginar que sería su último día con vida.
Compañeros de trabajo la describen como una profesional íntegra, comprometida con el servicio público y querida por su calidez humana. “Era una mujer ejemplar. Siempre tenía una sonrisa y una palabra amable. La vamos a extrañar profundamente”, expresó uno de sus colegas en medio del dolor.
El colapso del techo de Jet Set, provocado presuntamente por una explosión de origen aún no esclarecido, ha sido catalogado como una de las mayores tragedias en la historia reciente del país. El presidente Luis Abinader decretó seis días de duelo nacional, mientras las autoridades continúan investigando las causas del siniestro.
La muerte de Natalia ha calado hondo no solo en su familia y entorno laboral, sino también en la conciencia colectiva de un país que llora a sus hijos. Su historia es reflejo del dolor de cientos de familias, y su nombre quedará grabado como símbolo de una vida dedicada al bien común, arrebatada por la negligencia o el infortunio.
Hoy, más que nunca, la memoria de Natalia Guerrero Azcona nos recuerda la urgencia de velar por la seguridad ciudadana y la dignidad de cada vida humana.






