Las crecientes quejas por apagones, de día y de noche, siguen dominando la inconformidad de la población en distintos barrios del Gran Santo Domingo y en comunidades de interior del país, al punto de que muchas personas han tenido que “desempolvar” o volver a comprar los ya casi olvidados inversores eléctricos, y/o retomar el uso de velas para poder sobrevivir a la oscuridad y al intenso calor.
Otro testimonio es el de Mercedes Lugo, quien confesó al Listín Diario que “en Sabana Perdida ya se había olvidado lo que eran los apagones, pero ahora lo que es difícil es recordar los momentos en los que hay luz. La luz se va todas las noches, llega en la madrugada. Antes si se iba duraba una hora o menos”.
Agregó que cuando se casó le regalaron un inversor y lo vendió al nacer su primer hijo porque lo tenían sin usar, “pero creo que tendremos que poner en el presupuesto comprar uno, porque esto se está volviendo inaguantable”.
Protestas
El deterioro del servicio eléctrico ha sido consistente en los últimos años, elevando las pérdidas del serctor de un 29% a casi un 40%.
La firma del pacto eléctrico no surtió efecto en la realidad de la energía, y luego de haber registrado algunos avances, la crisis del sector ha vuelto a castigar a la población.






