Lo que pasó el lunes de la semana pasada en el programa radial “El Sol de la Mañana” no fue una entrevista. Fue una clase magistral de estrategia política. Y el profesor se llama Francisco Javier García.
En 20 minutos logró 3 cosas que ningún dirigente del PLD ha podido: atacar a Gonzalo, atacar a Leonel, salpicar a Danilo… y salir él como el único que piensa a 10 pasos. Eso es sagacidad. Eso es pensamiento superior. Por eso el país no ha dejado de hablar de él.
Primero atacó a Gonzalo. Pero no lo hizo por odio. Lo usó. Lo puso en la mesa como “el pasado que no funciona”. Dijo lo que había que decir sin quemarse. Con eso le quitó oxígeno a un sector y se ganó al otro. Golpe quirúrgico.
Segundo atacó a Leonel. Lo mencionó como “el que se fue y dividió”. Lo dejó como el responsable de la debacle del 2020. Pero sin insultar. Con datos. Con frialdad. Dejando a Leonel como el problema, y a él como la solución. Tercero salpicó a Danilo. Sutil. Dijo “hay que hacer cambios profundos” y “no podemos seguir igual”. Le tiró la pelota al pasado danilista sin mencionar nombres. Se desmarcó sin romper.
¿Y él? Él salió airoso. Como el estadista. Como el que ve el tablero completo. Como el único que puede unir, pero con condiciones. Esa es la marca de un estratega de garras, que sabe más que el lápiz. No gana discutiendo. Gana haciendo que todos los demás discutan de él.
Por eso hay revuelo. Porque los demás están reaccionando. Y él ya puso la agenda. Francisco Javier no fue al programa “El Sol de la Mañana” a defender al PLD. Fue a reposicionarse como el cerebro del PLD. Demostró que no necesita gritar para mandar. Que no necesita ser presidente hoy para ser el que decide mañana.
En política, el que pone el tema gana. Y esta semana el tema se llama Francisco Javier. Y eso, señores, solo lo hacen los estrategas de garras.






